Dieta para pacientes con sobrecrecimiento bacteriano

Después del tratamiento del sibo

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, o SIBO, es una enfermedad causada por el aumento del número de bacterias en el intestino delgado. La comprensión del SIBO sigue evolucionando con el aumento de los datos sobre el microbioma humano. Aunque no existe una dieta específica para las personas con SIBO, los nutricionistas registrados pueden trabajar con los pacientes o clientes para crear planes de alimentación individualizados que ayuden a aliviar los síntomas.

Normalmente, el intestino delgado contiene muy pocas bacterias; la concentración de microbios aumenta progresivamente en el intestino delgado hasta llegar al colon, donde viven aproximadamente 38 billones de microbios. En el caso de la SIBO, las bacterias son desplazadas del colon, aumentando el número y los tipos de microbios en el intestino delgado y provocando un exceso de fermentación, mala absorción o inflamación.

La SIBO es una afección secundaria, lo que significa que se produce en respuesta a otra cosa, como una enfermedad o una alteración del intestino delgado. Hay varias razones por las que puede desarrollarse el SIBO: Las causas posquirúrgicas pueden incluir resecciones o adherencias anastomóticas o estenosis. Los medicamentos pueden contribuir; por ejemplo, los opioides ralentizan el intestino y los anticolinérgicos alteran la producción de ácido gástrico. Las causas estructurales pueden incluir divertículos del intestino delgado o bandas fibrosas. Además, la función del intestino delgado puede verse alterada por enfermedades inflamatorias crónicas, como el lupus, la diabetes o la pancreatitis crónica.

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El síndrome del intestino irritable (SII) afecta a la vida de más del 20% de los estadounidenses, pero las opciones de tratamiento actuales no han conseguido aliviar los síntomas digestivos asociados a esta enfermedad.1 Sin embargo, las nuevas investigaciones muestran que el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) podría ser el responsable de hasta el 84% de los casos de SII, lo que allana el camino para un tratamiento más eficaz del SII.1

La flora intestinal humana tiene 10 veces más bacterias que células tiene el cuerpo, pero la mayoría de estas bacterias deben estar localizadas en el colon. El crecimiento excesivo de bacterias, incluso de naturaleza no patógena, en el intestino delgado puede provocar diversos síntomas digestivos y sistémicos, así como deficiencias nutricionales.

En este artículo se analizarán estos síntomas, las deficiencias nutricionales comunes que suelen producirse y las estrategias de tratamiento y gestión dietética que pueden emplear los dietistas para tratar el SIBO y, por tanto, el SII.

Los síntomas del SIBO y del SII son los mismos: distensión abdominal, flatulencia, calambres, diarrea y estreñimiento. Estos síntomas digestivos son el resultado tanto de la alta actividad osmótica como del potencial de fermentación de los carbohidratos incompletamente digeridos y no absorbidos presentes en el intestino delgado.

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La concienciación sobre el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) ha aumentado en los últimos años, en parte porque se han reconocido más los factores de riesgo relativamente comunes. Por ejemplo, el bajo nivel de acidez estomacal (incluso por el uso de IBP), la insuficiencia pancreática, el síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad de Crohn, el diagnóstico de celiaquía y la diabetes aumentan el riesgo de SIBO.1

Las intervenciones se centran en la fisiopatología primaria, que incluye la disbiosis, la alteración de la motilidad GI, la hipoclorhidria, la reducción de la producción de enzimas digestivas, la presión osmótica, la fermentación y el agotamiento de nutrientes debido a la mala absorción y la mala digestión, junto con la alteración de la inmunidad local y/o sistémica y la permeabilidad intestinal.2,6-7

El pilar del tratamiento de la SIBO es la terapia antimicrobiana (prescriptiva y a base de hierbas),2,5 aunque un estudio sugiere que la recurrencia de la infección puede ser común.8 Además, utilizados en solitario, los antibióticos son insuficientes para abordar todo el espectro de patologías subyacentes.6,10

En nuestra clínica, hacemos hincapié en los alimentos terapéuticos seguros y densos en nutrientes con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y fitonutrientes. Una dieta de eliminación puede eliminar los alimentos problemáticos que contribuyen a la inflamación local y reducir los FODMAP, los almidones y los azúcares, que agravan los síntomas gastrointestinales.6

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Los microorganismos suelen existir en nuestro tracto gastrointestinal y participan en la digestión de los alimentos. El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) se produce cuando hay un aumento significativo de bacterias que no suelen prosperar en el intestino delgado. Estas bacterias pueden perjudicar las propiedades enzimáticas y de absorción del intestino. En general, esta afección surge como un problema de salud secundario debido a muchas otras enfermedades subyacentes. Esta afección se denomina a veces síndrome del asa ciega.

El SIBO representa la proliferación de algunas bacterias en el lugar equivocado (el intestino delgado). Por lo tanto, no siempre es la comunidad bacteriana mala la que causa el SIBO. Incluso algunas bacterias amistosas que pertenecen al intestino grueso también podrían ser la razón del SIBO.

Es la complicación más importante de la SIBO. Las bacterias amontonadas en el intestino delgado aprovechan gran parte de los nutrientes de los alimentos y dañan el revestimiento intestinal, dificultando la absorción de nutrientes por parte del organismo. Esto puede provocar una mala absorción de los hidratos de carbono y las proteínas.